Día 1: Lisboa

Hoy os presento un itinerario para visitar Lisboa y alrededores en dos días. Es una ciudad que puede verse perfectamente en un día, siempre y cuando se tenga todo bien planificado y se empiece a visitar pronto y a buen ritmo. A pesar de que la ciudad es mitad camino de cabras y mitad rompe-piernas, he de reconocer que mi hermana aguantó todo el recorrido del día como una campeona.

Nosotros sólo teníamos dos días para visitar Lisboa y sus alrededores, por esto mi planning es tan bruto, aún así la mayoría de visitantes que vienen a esta ciudad tienen 3 días, con lo cual pueden distribuir dos días para Lisboa y uno para los alrededores.

¡Oficialmente éste es mi primer viaje con Cristina, mi hermana pequeña, y sólo espero que con esta escapada de fin de semana le coja el gustillo a viajar haciendo de éste viaje el primero de muchos! (eso sí, los próximos pagándoselos ella).

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Fofi Jones y Cristina Jones

Lo primero que se preocupa cualquier turista al llegar a Portugal (o a cualquier otro país) es como desplazarse al centro de la ciudad. Llegar del aeropuerto de Lisboa al centro de la ciudad es relativamente fácil y económico. Básicamente, existen tres formas de llegar al centro;

– El metro: Rápido y económico. El billete vale 1’25 euros y ésta es la opción que elegimos. No sólo por su precio y rapidez vale la pena, sino porque es considerado uno de los metros más bonitos y limpios de Europa. ¡No os perdáis ver sus estaciones!

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Mapa del metro de Lisboa

– Autobuses locales: Cinco líneas de la compañía Carris comunican el aeropuerto con el centro de la ciudad. El precio de un billete sencillo es de 1’40 euros.

– Aerobús: Cada 20 minutos desde las 7:45 hasta las 20:15 horas. Este autobús comunica el aeropuerto con el centro de Lisboa por 1’40 euros. También existe un pase para todo el día que permite utilizar los tranvías, funiculares y autobuses por tan sólo 5 euros. Una opción muy interesante es comprar la tarjeta 7 colinas que vale también 5 euros, pero a diferencia del pase del Aerobús este también tiene acceso al metro.

También hay la opción de ir en taxi que aunque siendo la opción más cómoda, la descartamos porque también es la más cara. Aproximadamente 15 euros.

La segunda cosa por la que nos tenemos que preocupar es por el cambio horario. Pues aunque Portugal este pegadito a España, aquí es una hora menos! Son las 9 de la mañana y tenemos que ir haciendo vía, así que nos dirigimos a nuestro hotel a dejar las maletas (un hotel de 4 estrellas la mar de chulo) y continuamos disparados a coger el metro hasta el centro de la ciudad.

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Ésta es la cara de felicidad cuando te pagan un hotel ¬¬

La mejor forma de visitar Lisboa es dividirla en zonas o barrios, de los cuales los más importantes son La Baixa, El Chiado, El Barrio Alto, La Alfama y Belém.

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Barrios por zonas

Empezamos nuestra aventura en Lisboa bajando en la estación de metro Baixa-Chiado. El barrio de La Baixa es el barrio más céntrico e importante de Lisboa, donde abundan las fachadas cubiertas de azulejos tan típicas de la ciudad. Rua Augusta podría considerarse las “ramblas” pues es la calle más comercial y pintoresca donde se encuentran las plazas y calles más emblemáticas.

Es la primera vez que Cristina sale al extranjero y su cara de sorpresa al descubrir por primera vez un país nuevo no tiene precio. Me asaltan las mismas emociones que yo tuve hace tiempo al visitar por primera vez Amsterdam. Desde entonces han pasado unos cuantos años y ya cada vez es más difícil sorprenderme, aún así tengo que reconocer que no esperaba que Lisboa fuera tan bonita.

Vamos descendiendo Rua Augusta mientras contemplamos todos los artistas callejeros, cada cual mejor que el otro (el nivel de artistas callejeros que he visto aquí tiene años luz de diferencia con los que te encuentras en la Rambla de Barcelona), si no me creéis aquí os dejo el vídeo de uno, vedlo porque de verdad merece la pena. Al final de la Rua Augusta está el Arco del Triumfo, situado en el lado norte de la Plaza del Comercio.

La plaza del Comercio (o Praça da Comércio) es la más espectacular e importante de Lisboa. Por no decir también la más vistosa, pues sus colores blanco y amarillo es de las estampas más famosas y bonitas de la ciudad.

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Plaza del Comercio

La fisionomía de la plaza se compone de un conjunto de edificios en tres de sus lados y está abierta en el lado sur, mirando al Tajo. Las vistas del río y del puente 25 de Abril son maravillosas.

Nuestra próxima parada es el Castillo de San Jorge, por ello decidimos coger el nostálgico tranvía 28 que nos dejara en la parte alta del barrio de La Alfama. Éste tranvía es toda una institución en Lisboa, su interior es completamente de madera haciéndonos trasladar a otra época mientras su campana no para de repiquetear para alertar a los peatones despistados que ocupan las angostas calles. Indiscutiblemente es el mejor recorrido en tranvía que he echo nunca.

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A medio camino del castillo hacemos un alto para ver por fuera la Catedral de Lisboa, también llamada Sé de Lisboa. Es la iglesia más antigua e importante de la ciudad. La entrada es gratuita pero decidimos no entrar.

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Sé de Lisboa

Cogemos el mismo tranvía que aún no ha arrancado y en poco tiempo nos deja casi en las puertas de la zona del castillo. El Castillo de San Jorge (o Castelo de Säo Jorge) es uno de los monumentos más conocidos de Lisboa. Tanto de día como de noche su imagen sobresale en la cima de la colina de San Jorge, la más alta de Lisboa y donde se encuentra el barrio de La Alfama.

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Castillo de San Jorge

Según las guías esa visita dura más de media mañana, ya que la zona es bastante grande. Además del castillo con sus once torres, en el mismo recinto hay un pequeño museo, un bar y un restaurante. Como Cristina ni le van ni le vienen los museos y a mí tampoco es lo que me apasionen, decidimos apartarlo del planing. Así también recuperamos horas para invertir en otros lugares.

El castillo en sí y sus murallas merecen los 7 euros y medio que vale la entrada, pero lo mejor de todo es sin duda las vistas que se obtienen desde lo alto del castillo. Personalmente las mejores de la ciudad.

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A un pequeño paseo desde el Castillo de San Jorge encontramos el famoso mirador de Santa Lucia. Donde músicos y pintores se congregan para darle ese encanto particular a uno de los mejores miradores de la ciudad. Desde aquí es posible observar el barrio de La Alfama y el río Tajo.

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Mirador de Santa Lucia

Seguimos bajando hasta llegar a la Plaza de Figueira (o Praça da Figueira), con edificios clásicos y una estatua de mi tocayo Juan I, desde la que sale la elegante calle peatonal de Rua Augusta que desemboca en la Plaza del Comercio.

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Juan I, mí Tatarabuelo por parte de padre, conquistador de muchas cosas

Junto a la plaza de Figueira se encuentra la Plaza del Rossio (o Praça da Rossio). La Plaza del Rossio es el centro neurálgico de Lisboa y la zona más animada de la ciudad, donde se citan los lisboetas y visitantes. En los lados de la plaza y en sus calles aledañas encontraréis tiendas, bares y restaurantes de los más famosos de la ciudad.

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Plaza del Rossio

Uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad se encuentra aquí, el Café Nicola, del cual expertos dicen que venden uno de los mejores cafés del mundo. Ya sólo con su fachada art decó y su larga historia se ha convertido en el café más famoso de Lisboa, y en ello se refleja en sus precios. El café de los cojo*** cuesta la friolera cifra de 6 euros (para ser Portugal es un atraco a mano armada) y bueno… En defensa del café tengo que decir que yo no soy cafetero y no se apreciar esos matices al sabor que le encuentra todo el mundo, simplemente lo probé y de inmediato llamé al camarero para que me echara un chorrito de leche.

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Café Nicola, el café más caro de Portugal

Ya es medio día así que decidimos ir a comer. Más o menos la zona antigua de Lisboa nos la hemos merendado en una mañana, por lo tanto a la tarde nos dirigiremos al Barrio de Belém y dejaremos el Elevador de Santa Justa y el Barrio Alto para el anochecer. ¡Cuidado con los aperitivos que sirven en TODOS los restaurantes! Una costumbre extendida en Lisboa es poner sobre la mesa unos aperitivos que, al contrario que en España, no son un detalle, sino que si se consumen deben pagarse… Y a un precio de oro!! La bromita os puede encarecer muchísimo la comida, así que si no queréis caer en la trampa, lo mejor es decir que os lo retiren.

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Aperitivos estafa tontos

El barrio de Belém se encuentra lejos del centro pero muy bien comunicado. Por lo tanto, después de comer nos desplazamos otra vez hasta la plaza del Comercio a coger el tranvía número 15 en la parada Cais do Sobré. Ésta es la opción más cómoda para dirigirse al barrio de Belém, pero tened cuidado, también dicen que es donde más hurtos se producen. En todas las paredes hay carteles advirtiendo de la presencia de carteristas. Este tranvía a diferencia del tranvía 28, es mucho más moderno, rápido y siempre va abarrotado de gente.

En Belém hay dos joyas imprescindibles de Lisboa; el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém. Otros puntos de interés son también el Monumento a los Descubridores y el Puente 25 de Abril.

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Monasterio de los Jerónimos

La primera parada es el Monasterio de los Jerónimos que, junto a la torre de Belém es la atracción turística más importante de Lisboa. No me atraen mucho las iglesias pero de todos modos tengo que reconocer que es de las que más me han impactado por su grandeza. Desde su interior, se puede acceder al Claustro, aún más impactante por sus dimensiones.

La entrada a la Iglesia es gratuita, pero para entrar al Claustro hay que pagar 7 euros, aunque con el Carnet Joven te hacen un 60% de descuento. Vale la pena pagarlos.

Siguiendo el recorrido, nuestro próximo destino es el Monumento a los Descubrimientos. Este monumento de 52 metros de altura está dedicado a Henrique el Navegante; descubridor de Madeira, Las Azores y Cabo Verde.

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Monumento a los Descubrimientos

Desde aquí las vistas de la bahía son espectaculares y a pesar de ser diciembre, el buen tiempo que nos hace es una bendición. Nos asentamos a descansar un rato mientras contemplamos el Puente 25 de Abril. Este puente, con sus 2.277 metros de longitud, es el puente colgante más largo de Europa y tiene una gran similitud al Golden Gate de San Francisco.

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Postureo observando el Puente 25 de Abril

Vamos, que es una copia pura y dura del otro puente, pero no es lo único que se han copiado… ¡También tienen el Cristo Redentor de Rio de Janeiro! Eso sí, más pequeñito (creo).

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Cristo Redentor made in Portugal

Claro que lo mejor de todo, es que este monumento es también un mirador. El precio es de tan sólo 3 euros para poder disfrutar de las vistas más altas e impactantes del barrio de Belém.

La Torre de Belém se encuentra justo al lado del Monumento a los Descubridores. Esta torre está situada en la desembocadura del río Tajo e inicialmente sirvió para la defensa de la ciudad. Hoy en día creo que es poco más que un faro. La entrada a su interior cuesta 5 euros.

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Torre de Belém

Estamos realmente cansados de caminar tanto en un día, así que nos saltamos la visita del interior de la Torre y decidimos poner rumbo al hotel, ducharnos, cambiarnos y salir a ver lo que nos queda. Eso sí, antes de regresar al centro no nos podíamos olvidar de hacer un alto para degustar sus famosos pastelitos de Belém recién hechos en el local más famoso de la ciudad. Las largas colas que hay para poder degustarlos lo demuestran.

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Pastelitos de Belém

Una ducha purificadora nos deja como nuevos y, aprovechando que aún quedan un par de horas de Sol, volvemos a la Plaza del Rossio para acabar de recorrer las atracciones turísticas que nos quedan. Justo al Sur de la plaza, por la calle Rua Áurea nos tropezamos de frente con el famoso Elevador de Santa Justa.

El Elevador de Santa Justa tiene 45 metros de altura y su estructura es del mismo estilo que la Torre Eiffel.  Desde su parte superior podemos admirar unas magníficas vistas del barrio de La Baixa. Eso sí, o id muy temprano o al atardecer, pues las colas que se forman son enormes y el ascensor para subir a la torre tan sólo admite 20 personas.

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El Elevador también es una de las formas más rápidas de llegar de La Baixa al Barrio Alto. Nos dirigimos a este barrio por una razón, dicen que es la zona con mejor ambiente y donde se puede probar la gastronomía más típica de la ciudad. Sin lugar a dudas es tal como dicen; las calles están repletas de músicos, vendedores y restaurantes. Los portugueses (incluso con el frío que hace) llenan las terrazas tomando cervezas y cafés, todo bañado por las luces y los papa noeles que dan ese toque festivo tan característico de la Navidad.

Como dato curioso, en Lisboa está permitido hacer botellón, por lo que es normal ver a decenas de jóvenes bebiendo en plena calle. Creo que esta normativa la aceptaron por el tamaño tan reducido de todos los bares.

Para cenar elegimos un restaurante donde en su interior sólo se ven locales. La cocina portuguesa en general es maravillosa pero yo me decanto por probar el famoso bacalao por lo que es famoso en todo Portugal. Está bueno pero no noto ninguna diferencia al que preparan en España. Mi hermana al no saber que narices elegir (la carta está completamente en portugués) acaba escogiendo a dedo. Le traen una especie de butifarra echa con pan y con un regusto a chorizo que a ella no le gusta para nada y a mí tampoco. Decido pedir varias cosas más para picar así Cristina no se queda con hambre (ni con el sabor a chorizo).

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Bacalao a la portuguesa

No suele haber gran diferencia de precios entre los restaurantes turísticos y los locales. Con un presupuesto mínimo de 10 euros podemos comer muy bien, y si ya subimos el presupuesto a los 20 euros podemos incluso llegar a reventar.  Tened cuidado también con el horario y no retraséis mucho la cena ya que muchos restaurantes comienzan a cerrar a las 21 horas.

Hartos hasta reventar nos dirigimos hacia el hotel tambaleándonos cual gorrinos empachados. El próximo día nos toca visitar Sintra y sus preciosos alrededores. Boa noite mis fieles lectores ^^

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