Día 8: Ushiku

Si queréis visitar uno de los lugares más espectaculares de Japón, tenéis que ir a la prefectura de Ibaraki al Noreste de Tokio, exactamente a la ciudad de Ushiku. Porque su increíble buda de 120 metros es una de las mejores maravillas que han contemplado mis ojos hasta el momento.

Como cada día, salgo pronto del hotel. Hoy visito El gran buda de Ushiku, más conocido en Japón por Ushiku Daibutsu o Great Buda. No supe nada de este buda hasta pocos días antes de volar hacia Japón, una de las razones es porque apenas hay información. Personalmente me cuesta de creer, pues es una de las cosas más impresionantes que tiene Japón y es casi totalmente desconocido a los turistas que visitan el país. A todos a los que pregunté si lo habían visitado, ninguno conocía la existencia de tal Buda.

Para llegar a este gran Buda es muy sencillo. Desde la estación de Ueno hay que coger la línea Joban (color azul) hasta la estación de Ushiku, que tarda aproximadamente 50 minutos. Una vez aquí hay que salir de la estación por la salida Este o también llamada “Chateau” que da a una pequeña estación de autobuses. Orientarse aquí es un poco difícil para los extranjeros, pues nadie sabe inglés y todos los carteles están escritos en japonés. Pero que no cunda el pánico, el autobús que va al gran Buda normalmente para en la puerta número 1, y si no es el caso como me ha pasado a mi, tampoco os preocupéis. Pues el conductor del autobús al ver a un guiri perdido con la cámara colgando del cuello (es mi caso), muy amablemente te indicará con señas cuál coger.

El recorrido desde la estación de autobús hasta el Buda es de 20 minutos y tiene un coste de 300 yenes (solo ida). Tanto el pueblo, como los campos de arroz y sus maravillosos alrededores me recuerdan a los paisajes que pueden verse en películas del maestro Hayao Miyazaki, como Mi Vecino Totoro. Incluso antes de acercarme, el enorme Buda va dejándose ver mostrando su increíble silueta recortada en el horizonte.

A km de distáncia ya se puede contemplar al bicharraco

A km de distáncia ya se puede contemplar al bicharraco

La entrada al Buda es de 600 yenes (4 euros con algo), y excepto los souvenirs y la comida, todo lo demás entra en el precio, sean jardines o museos. Antes de llegar a la entrada del Buda hay expuesta una bola de esas que tiene en la cabeza para que veas el tamaño que tienen, y te imagines el pedazo cabezón que se gasta este budarro. Creía que nunca vería cabezón más grande que el de mi hermana, me equivoqué.

El

El “capgros” japonés

Es difícil describir lo que uno siente al encontrarse con esta mole de miles de toneladas, yo al menos me siento como una hormiga al lado de un monstruo sacado de alguna película de ciencia ficción. Y no os dejéis llevar por las imágenes que muestro, las fotos no captan ni el 10 % de su grandeza.

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Su estructura es de acero y enchapada en bronce, pesa nada más y nada menos que 4.000 toneladas y con sus 120 metros, incluyendo 10 metros de pedestal y sobre él 10 más de una plataforma en forma de pétalos de flor de loto, el Buda de Ushiku es a día de hoy la tercera estatua más grande del mundo. Solo superado por el Buda de Laykyun Setkyar en Myanmar con sus 129 metros, y el Buda Vairochana del Templo Primavera en China con sus 153 metros.

El gran buda de Ushiku

El gran buda de Ushiku

Para que podáis haceros a la idea del tamaño de este monstruo, os dejo algunas medidas;

  • Longitud de un ojo: 2’5 metros.
  • Longitud de la boca: 4’5 metros.
  • Longitud de la oreja: 10 metros.
  • Longitud de la cara: 20 metros.
  • Longitud del dedo índice: 7 metros.
  • Longitud de la palma de la mano: 18 metros. (El gran Buda de Kamakura podría estar sentado aquí perfectamente)

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Ubicada en el centro de un hermoso y florido jardín, un estanque con peces y una pequeña granja, el gran Buda alberga en su interior un museo de cinco pisos. La puerta de ingreso está situada en la parte posterior, y conduce a una sala completamente oscura donde una simpática anciana te dará un largo resumen de la estatua, supongo vamos, pues lo dice en japonés y no entendí ni una palabra. Aparte se notaba la tensión en el aire porque yo era la única persona en la sala, y ella sabía que no entendía nada, pero por obligación tenía que dar el discurso. Yo solamente podía sonreír y asentir a lo que me contaba.

El museo en sí tampoco es nada del otro mundo, son varias salas en diferentes pisos, cada una simboliza algo que no acabé de entender bien.

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En una de las salas se muestra paso a paso como fue la construcción de esta enorme obra de ingeniería, tardaron 10 años!

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Si el dedo es así, no quiero imaginar que pie calza :s

Si el dedo es así, no quiero imaginar que pie calza :s

El piso más destacable es el de arriba del todo, que estaría a la altura de un cuarto piso, donde hay un pequeño mirador en el pecho del Buda.

Pechovisión

Pechovisión

Una vez terminada la visita me dirijo a la parte trasera del Buda, donde hay un mini “zoo/granja” donde tienen animales sueltos donde te dejan entrar a tocarlos y jugar con ellos. En la primera parte hay conejos y cobayas bien hermosas  (por no decir gordas) que se acercan nada más entrar al recinto, pues les chifla que les des mimitos.

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Entre estos animales hay una niña la mar de simpática que todo el rato va detrás mío, pues yo vengo preparado con comida para cebar a estos animalejos y todos me siguen detrás de mí.

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En la segunda zona hay cabras, ovejas, un cerdito y lo mejor de todo, ardillas!!! Las ovejas y las cabras me ignoraban cual filete de pollo, pero las ardillas no, esas viciosas come pipas se abalanzaron sobre mi cual diabólicas asesinas. La verdad, ha sido una experiencia muy divertida.

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Porky, ¿ eres tú ?

Porky, ¿eres tú?

Es medio día, así que justo en el mismo recinto (donde está la compra de tickets del gran Buda) entro en el único restaurante que hay por la zona. Es de ramens, económico y muy bueno.

Ramen con una ¿ tortilla ? encima y sopa de miso

Ramen con una ¿tortilla? encima y sopa de miso

A media tarde estaré en Tokio. Tened en cuenta que el último autobús del gran Buda hasta la estación de Ushiku sale a las 5 y media, por lo tanto aseguraros de venir por la mañana o de cuando lleguéis os fijéis bien en el cartel que está pegado en la misma parada del autobús, que aunque esté todo en japonés, los números si se entienden.

Llego pronto a Tokio, y la verdad, no tengo ni idea de que hacer hoy. Estoy cansado de tantos días pateando por todos lados, así que decido ir a un Onsen (baño tradicional japonés), pero esta vez no en un Onsen normal, sino a uno mixto de los que tanto he leído por Internet. Me conecto al wifi del hotel, pero tras media hora buscando sin resultados me resigno. Decido bajar a recepción y preguntar personalmente a ver si conocen alguno. El chico que me atiende no comprende lo que le estoy diciendo, así que llama a su ayudante, este si sabe más o menos de lo que le hablo, pero dice que no sabe con exactitud donde se encuentra, pues los Onsen mixtos están en declive en Japón y ya quedan pocos en la gran ciudad.  Saco un mapa y señala una zona al norte del barrio de Ueno, bastante cerca de donde está mi hotel. Por ir no pierdo nada, y sino lo encuentro, seguro que alguna cosa me encontraré que me sorprenda en esta magnífica ciudad.

Una vez en la zona, pregunto sin mucho resultado pues nadie comprende mi inglés barrio-bajero. Después de mucho preguntar, finalmente entro en una comisaría de policía cercana con la gran sorpresa de que aquí si saben hablar un inglés más que correctamente (muchísimo mejor que el mío). Uno de ellos si conoce el Onsen mixto, después de dos direcciones con gestos de manos, me dirijo hacía allí.

Los Onsens mixtos son exactamente lo mismo que los normales, pero la zona de baños es tanto para chicos como para chicas… Se ve muy raro la verdad, pues una cosa así en mi país la veo bastante difícil de hacer. El Onsen en sí, no tiene nada que ver con el que fui a Odaiba, totalmente orientado al turista (mucho más bonito y artificial), éste es muy simple, sólo tiene dos áreas donde guardar la ropa y la zona de baños, bastante antiguo y cutre todo. Incluso el blanco de las paredes le da un toque demasiado frío a un sitio que en teoría es para relajarse. Aún así la experiencia es increíble y muy auténtica, eso sí, lo que vi en el interior lo guardaré para mi.

Lo mejor del día:

  • El gran buda de Ushiku, en las fotos no se aprecia lo enorme que es.
  • Poder visitar un lugar tan espectacular sin ningún turista (por fin un lugar sin gente en Japón), ¿Cambiará mucho cuando se haga famoso?
  • La pequeña granja que tienen a las afueras del buda, que panzón de reír con las ardillas…
  • El onsen mixto, para vivir una experiencia “diferente” y 100% japonesa.

Lo peor del día:

  • La mala comunicación de transportes que hay para llegar y volver del gran buda.
  • La decoración del onsen mixto, y en general muchos otros onsens que no están orientados al turismo, es sosa y fría.

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