Día 7: Nikko

Nikko es una ciudad situada en la prefectura de Tochigi a unos 120 km al norte de Tokio, esto la convierte en una de las excursiones más alejadas de los alrededores de la gran ciudad, pues el trayecto (sin el Japan Rail Pass) es de dos horas y media en tren. Así que esto me obliga a levantarme a las 6 de la mañana, pues si todo va según lo previsto llegaré allí a las 10, una hora aceptable para aprovechar el día al máximo.

Desde Ueno cojo un tren regional que me llevará hasta Utsinomiya, aquí tendré que bajar para coger otro tren hasta la estación de Nikko. El precio total del trayecto es de 40 euros. Muy caro en comparación a los otros lugares que he visitado.

Nikko es de las excursiones más populares entre los turistas, conocida por sus santuarios y por la calidad de sus baños y Onsens. Según las guías se necesita al menos dos días completos para ver Nikko, pasando una noche en uno de sus muchos ryokan (hoteles tradicionales japoneses), pero yo solo dispongo de un día, pues tengo más sitios que visitar los días siguientes y si cogiera un ryokan se me dispararía demasiado el presupuesto.

¡ Bienvenido a Nikko !

¡ Bienvenido a Nikko !

Una vez llego a Nikko, me hago con dos mapas gratuitos de la zona en la misma estación. Orientarse aquí es muy sencillo, pues solo hay una carretera que va hacia los templos. Para ello tengo dos opciones; coger un autobús de la compañía Tobu (la estación está a 400 metros de la estación de trenes) que hace la ruta de todos los templos, o ir andando por la calle mientras recorres un bonito pueblo estancado en el tiempo y rodeado por un bosque frondoso y místico. Para mi la elección es fácil, aunque el autobús es barato, prefiero ir caminando pues son las 10 de la mañana y aún no ha llegado la primera tanda de turistas (por eso es bueno madrugar) por lo cual es agradable poder moverme por el pueblo solo y a mi antojo.

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Al cruzar el pueblo lo primero que encuentro es el puente Shinkyo, que se arquea sobre el rio Daiya. Este puente es conocido por ser el lugar exacto donde el monje budista Shodo Shonin, fundador de la primera ermita en Nikko, atravesó el río a lomos de dos enormes serpientes. A saber que fumaban por aquél entonces…

Puente de

Puente de Shinkyo

Sigo caminando hasta adentrarme en el corazón del bosque, donde voy cruzándome con pequeños templos donde resalta su color rojo con el verde. Todo es perfecto en Nikko, silencioso, antiquísimo y espiritual…

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Hasta que llegan los turistas. De pronto este remanso de paz se convierte en un paseo agobiante donde cada dos por tres tienes que esquivar escolares japoneses o decenas de familias. Por una parte es normal, es la excursión más famosa desde Tokio, pero le quita mucho encanto ver tanta gente apelotonada en el mismo sitio.

Hoy estoy un poco sensible a las multitudes, llevo 6 días en una megalópolis donde es muy difícil encontrarse solo. Y hoy realmente necesitaba encontrar un lugar un poco más tranquilo. Intento ser optimista y seguir adelante para descubrir las atracciones más famosas que puede enseñarme Nikko. Por desgracia, la alegría me dura poco.

Precisamente los dos templos más famosos de Nikko, el templo Toshogu y el templo Rinnoji, se encuentran en obras hasta el 2021. Una verdadera pena, pues la gente que sale del interior me aconseja que no me gaste el dinero en entrar, no se puede ver absolutamente nada de los templos a excepción de algunos objetos de su interior como estatuas o reliquias. Para compensar, en cada uno de los templos han puesto una especie de carcasa enorme que envuelve toda la estructura, con una foto gigante de ella para que puedas hacerte una idea de como era. Yo lo veo más un timo que otra cosa, porqué después de 40 euros por trayecto para llegar aquí te encuentres con dos de sus atracciones favoritas cerradas, cabrea un poco.

La carcasa del templo :/

La carcasa del templo :/

A pesar del chasco, intento ser optimista (otra vez). En Nikko hay decenas de templos, quizás no tan bonitos como los dos anteriores, pero igualmente sorprendentes por sus colores y su exuberante vegetación. Como es el caso del Santuario Futurasan, considerado el más antiguo de la zona y el tercer más importante después de Toshogu y Rinnoji.

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Santuario

Santuario Futurasan

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Tras dar un rodeo por el templo, me adentro por una zona más boscosa y menos transitada. Donde por unos minutos dejas de ver gente, dándome un respiro. Aquí el tiempo pasa de otra forma, por eso que sin darme cuenta ya es casi medio día.

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Me marcho de esta zona a buen paso para volver al centro del pueblo, no sin antes comerme un Taiyaki, una especie de pastel japonés con forma de pez y relleno de chocolate. Normalmente el relleno más frecuente es de pasta de judías dulce, pero estas judías se las ponen a un montón de cosas y ya las tengo aborrecidas.

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Vuelvo a la estación de autobuses de Nikko, para coger otro autobús hasta el lago Chuzenji. El precio es de 1000 yenes el viaje y la duración es de una hora. La estación que tendré que bajar es Onsen Chuzenji.

El lago Chunzenji, es un lago del parque nacional de Nikko de 12 km2 donde los japoneses más pudientes veranean en sus famosos onsens. En esta gran área se puede hacer cualquier cosa relacionado con la naturaleza, incluso ver monos en estado salvaje. Pero uno de sus atractivos más turísticos son las Kegon Falls, la cascada más alta de Japón con sus 97 metros de altura, y precisamente a este sitio me dirijo.

Nada mas llegar a Chuzenji me dirijo al punto de información para que me indiquen donde está la cascada Kegon. Una señora muy amable me informa que la cascada está a tan solo 5 minutos caminando desde la estación de autobuses.

Poco a poco voy oyendo el ruido del agua al precipitarse al vacío, hasta que llego a una zona donde hay varias tiendas de comestibles y souvenirs, justo al lado hay un mirador para poder contemplar la cascada. Tengo que reconocer que impresiona, al menos para mí, pues nunca he visto una cascada tan grande con mis propios ojos.

Cascada Kegon

Cascada Kegon desde el mirador de arriba

Para poder verla desde una perspectiva mejor, hay que coger un ascensor que cuesta 530 yenes (4 euros) y te deja casi en los pies de la cascada. Vale la pena pagarlos, pues las vistas desde aquí son increíbles!!

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Empieza a anochecer y la temperatura cambia considerablemente, así que vuelvo al autobús y regreso hasta Nikko para volver a coger el tren y regresar a Tokio. LLegaré con suficiente tiempo para ducharme y salir a cenar y tomar algo al barrio de Shinjuku, concretamente a Golden Gai.

Golden Gai es una pequeña zona con calles muy estrechas y lleno de bares muy pequeños donde apenas caben 3-5 personas. Al final me decidí por el bar Nana, porqué es el que sale en el programa de Callejeros Viajeros y pude conocer en persona al dueño, un apasionado del flamenco que hará lo posible para que tengas una noche inolvidable. Sin ninguna duda se lo recomiendo a todos los que visiten Japón. Personalmente, es la mejor zona donde salir por la noche después de Ameyoko Street.

Golden Gai ( la foto es sacada de google )

Golden Gai (la foto es sacada de Google)

Como conclusión, ¿recomiendo visitar Nikko? Si el plan es ir dos o tres días para visitar tranquilamente los diferentes templos que hay, y hacer la ruta por los lagos y onsens. Sí, lo recomiendo sin duda. Si solo se dispone de un día para visitar Nikko, depende de varios factores; Si aún perduran las reformas de los templos más importantes creo que el excesivo precio del trayecto y su duración no valen del todo la pena. Si las reformas ya han terminado, sigue influyendo mucho el precio y la duración del trayecto, pero si se tiene el Japan Rail Pass no debería ser un problema.

Personalmente creo que hay excursiones alrededor de Tokio mucho más bonitas (al menos a mi me dejaron mejor sabor de boca) y más accesibles. Aún así, si te gustan los templos y la arquitectura sin importar el precio de entrada, quieres visitar uno de los lugares históricos de Japón y vivir una agradable experiencia con la naturaleza, este es tu sitio.

Lo mejor del día:

  • El puente Shynkio, el puente japonés más bonito que he visto hasta la fecha por su contraste del rojo con el verde del bosque.
  • Nikko es un remanso de paz y tranquilidad para todo aquél que quiera quedarse en uno de sus múltiples ryokan. Ojo, sólo por las mañanas y por las noches, antes y después de que los autobuses y trenes empiecen a escupir turistas.
  • Las cascadas Kegon, las más altas de Japón.
  • Golden Gai, este pequeño callejón (en el corazón de Shinjuku) repleto de izakayas es de lo mejorcito que uno puede encontrar para ir a beber una cerveza.

Lo peor del día:

  • El precio y la distancia que hay de Tokio hasta Nikko hace que muchos viajeros opten por escoger otra excursión de los alrededores de la capital.
  • Para los que sólo van de visita durante un día a Nikko (como es mi caso), preparados para estar rodeados de cientos de personas por doquier.
  • El templo Toshogu y el templo Rinnoji, los dos templos más famosos de Nikko estén en obras hasta el 2021.
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Categorías: Japón | Etiquetas: , | Deja un comentario

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