Día 6: Kamakura, Enoshima y Yokohama

Martillazos en la cabeza y ojos inyectados en sangre, así de resacoso me levanto hoy después de que la noche anterior se me fuera de las manos. Lo que en teoría iba a ser una tranquila noche en un karaoke, cantar un par de canciones e irme a dormir. Se convirtió en una competición de beber  cervezas y dejarse la voz como si no hubiera un mañana.

Apenas tengo un vago recuerdo de la noche anterior, tan solo se que canté junto con cuatro personajes unas canciones de LadyBaby (en japonés subtitulado) mientras un entregado público nos acompañaba al son de la música. Entre cerveza y cerveza nos desafiábamos haber quién podía beber más. Y tengo que reconocer que estos japoneses beben mucho… Pero no aguantan nada. Por supuesto gané la competición (o eso creo), pero eso ya forma parte del borrón que es ahora mi mente.

Tras pedir al recepcionista del hotel algo para la cabeza, pongo rumbo a la primera excursión fuera de la ciudad de Tokio. Kamakura.

¡ Bienvenido a Kamakura !

¡ Bienvenido a Kamakura !

Kamakura es una pequeña ciudad costera situada a una hora en tren de Tokio, en la prefectura de Kanagawa. Es muy conocida por sus templos, sus santuarios, sus playas y su silenciosa atmósfera. Para llegar aquí la mejor manera es coger un tren desde la estación de Tokyo (línia JR Yokosuka) hasta la estación Kita-Kamakura o Kamakura, dependiendo de si se quieren visitar los templos situados más al norte (Kita-Kamakura) o ir directamente al centro de la ciudad (Kamakura).

A pesar de ser una ciudad, es una localidad muy tranquila, donde los edificios no tienen más de dos plantas. Justo enfrente de la estación está la calle Komachidori, que es la principal avenida donde uno puede comprar recuerdos o degustar deliciosos platos. Gracias a sus mapas informativos, es muy fácil orientarse y en pocos minutos a pie llego al primer santuario que tengo apuntado en el planing, Tsurugaoka Hachimangü.

Calle

Calle Komachidori

Tsurugaoka Hachimangü es uno de los santuarios más importantes de Kamakura y esta dedicado al Dios patrón de la familia Minamoto y sus samurais. Al año es visitado por más de 9 millones de visitantes, pues antiguamente era el símbolo de la antigua capital.

Santuario

Santuario Tsurugaoka Hachimangü

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Podría pasarme el día visitando todos y cada uno de los cientos de templos y santuarios que tiene Kamakura. Pero para poder visitar también Enoshima y Yokohama, tendré que dar prioridad a los más importantes. Así que desde el santuario Tsurugaoka deshago el camino de antes para volver a la estación central de trenes para subirme en la línia Enoden Enoshima hasta la estación Hase, donde se encuentran las atracciones más importantes de la ciudad.

Primero me dirijo al gran buda (o Daibutsu) de Kamakura, una estatua de bronce de 13’5 metros de alto y unas 93 toneladas de peso situada en el templo budista Kötokuin.

Daibutsu de Kamakura

Daibutsu de Kamakura

Según las guías, es el segundo buda más grande de Japón en posición sentada, después del buda que se encuentra en la localidad de Nara. A pesar de que en la mayoría de fotos no se aprecia realmente su enorme tamaño, la realidad es muy distinta. Desde luego, a mi este buda me ha encantado.

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Seguidamente me dirijo al templo Hase-Dera, quizás el templo más bonito que he visitado nunca, bajo mi punto de vista claro. La mayoría de visitantes lo conocen por su famosa estatua de madera Kannon, la más grande de todo Japón.

Templo Hase-Dera

Templo Hase-Dera

No sabría decir si es por su preciosa vegetación que llama tanto la atención, sus detalles que encuentras por doquier, o incluso por sus increíbles vistas de la bahía de Kamakura. Pero este templo me ha enamorado.

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Pero si una cosa si me ha impactado de verdad, son las decenas de estatuas Jizo que te encuentras por todo el recinto. Estas estatuas han sido colocadas por padres que lloran la muerte de sus hijos nonatos o recien nacidos. Cada estatua se mantiene en el templo durante más o menos un año, por lo que se calcula que el templo Hase-Dera ha dado cabida a más de 50.000 estatuas Jizo desde la Segunda guerra Mundial.

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La entrada cuesta 300 yenes (2 euros), pero sin duda me atrevo a decir que es una visita obligada para cualquier persona que vaya a Kamakura.

Increíbles vistas de Kamakura desde el templo Hase-Dera

bonitas vistas de Kamakura desde el templo Hase-Dera

Al salir del templo, me abordan dos colegialas japonesas (por lo que he leído en otros blogs esto es bastante frecuente aquí) donde me hacen una encuesta sobre mis gustos de la comida japonesa. Al terminarla y darme las gracias, me han regalado un libro de cocina tradicional japonesa, no está nada mal!

Vuelvo a la estación de Hase, esta vez para coger el tren que me llevará a Enoshima, una isla de 4 quilómetros de perímetro unida a la ciudad de Fujisawa por un puente de 600 metros de largo.  El trayecto en sí ya merece la pena, puesto que es una línea muy antigua y mezcla entre un tren y un tranvía, por lo que en algunos tramos pasa muy cerca de las casas.

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Línia Enoden

Al llegar a Fujisawa, sigo la marea de turistas japoneses por un agradable paseo marítimo donde es común ver a familias hacer barbacoas de pescado. Al final de este paseo llego al puente que cruza hasta la isla.

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Todas las barandillas de Fujisawa están decoradas con gorriones

Esta pequeña isla hay dos maneras de recorrerla; La primera es rodearla a pie (como he echo yo), pero aviso que es muy escarpada y las cuestas se hacen muy duras, aún más cuando el sol da de lleno. La opción alternativa es pagar 300 yenes para poder subir los diferentes tramos con una serie de escaleras mecánicas que nos llevarán hasta la cima y nos evitarán el cansancio.

Mapa de Enoshima

Mapa de Enoshima

Al cruzar el tori de entrada, llego a la calle comercial de la isla, repleta de tiendas de recuerdos y restaurantes que sirven shirasudon, una de las especialidades de la zona a base de un pequeño pez blanco de menos de un centímetro que se come crudo. Me compro un plato para comer mientras camino y la verdad, si no fuera por la salsa picante, este pez crudo no haría gusto a nada.

Calle principal de Enoshima

Calle principal de Enoshima

cuenco de

cuenco de shirasudon, pescado crudo.

Al final de la calle comercial, encuentro el santuario de Enoshima, dedicado a la diosa Benten. Justo aquí es donde empiezan los primeros tramos de escaleras mecánicas. Yo como aún estoy en plena operación bikini, me decanto por caminar.

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Santuario de Enoshima

Durante toda la subida puedo disfrutar de maravillosas vistas de la ciudad y sus playas.

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Cuando llego arriba, sacando el hígado por la boca, me doy cuenta que la torre que se ve en lo alto de la isla es un observatorio que actualmente funciona como faro. En la parte inferior, se encuentran unos jardines botánicos. No decido entrar pues son un poco caros, prefiero gastarme el dinero en una coca cola y recuperar fuerzas para seguir el camino, esta vez en descenso hasta volver al punto original de partida.

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Observatorio

Para terminar, me dirijo de nuevo a la estación de tren de Kamakura para ir a Yokohama.

Yokohama es la capital de la prefectura de Kanagawa, a unos 30 quilómetros al suroeste de Tokyo, y la segunda ciudad más grande de Japón. Para llegar aquí desde Kamakura es muy sencillo, pues es la misma línia que llega hasta Tokyo. tan solo hay que bajarse al llegar a la estación  “Yokohama”.

Como mi intención es ver el anochecer desde el edificio más alto de la ciudad, decido empezar el planing por el  otro extremo de la bahía, el barrio chino. Para ello debo coger el metro en la misma estación de Yokohama hasta Motomachichukagai. El metro aquí es un poco más lioso que en Tokio, pero con las indicaciones de los revisores se llega fácilmente.

Mapa del metro de Yokohama

Mapa del metro de Yokohama

Este barrio chino, también llamado Chukagai en japonés, dicen que es de los barrios chinos que más similitud tienen con China. Aparte que es el más grande del mundo, por delante del barrio chino de Nueva York. Aquí el ambiente es diferente a todo lo visto hasta ahora. Sobretodo en lo relativo a la limpieza es donde más cuenta me doy, pues los chinos son bastante mas guarretes y escandalosos que los japoneses.

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Recomiendo perderse un poco por sus calles para visitar los diferentes templos y tiendas. Destacaría una llamada Pandaya, que vende recuerdos y diversos objetos, todos con forma de oso panda.

Pandaya

Pandaya

De aquí me dirijo a la Bahía de Yokohama, también llamada Minato Mirai 21, para pasear y ganar tiempo hasta el atardecer.

Minato Mirai 21 es un gran desarrollo urbano de negocios y entretenimiento en el puerto de yokohama. Lo más destacable de esta bahía es Cosmo World, un parque de atracciones que tiene varias montañas rusas y una enorme noria que se ilumina al atardecer. La noria cuesta 700 yenes (5 euros) y dura 15 minutos.

Otro lugar importante es Ösanbashi Pier, una especie de “parque-muelle” donde se pueden contemplar las mejores vistas del skyline de Yokohama.

Skyline de Yokohama

Skyline de Yokohama

Aún no esta anocheciendo pero en breve empezará a llover, así que decido dirigirme al Landmark Tower, el edificio más alto de la ciudad con sus 296 metros. Mi intención es subir al observatorio Sky Garden, situado a 273 metros, para disfrutar de preciosas vistas de la bahía y de la ciudad. La entrada vale 1000 yenes (8 euros), y tras coger el tiquet nos suben en el ascensor considerado el más rápido del mundo. Sube a unos 45 km/hora, por lo que es imposible que no se te taponen las orejas.

Landmark Tower

Landmark Tower

Podría asegurar que las vistas desde la Landmark Tower, son las mejores vistas de una ciudad que he tenido hasta el momento. Hasta ahora, mis preferidas eran las de bangkok, desde la torre Baiyoke. Por si fuera poco, con la entrada al observatorio viene una bebida gratuita, sea refresco, cóctel o cerveza.

Vistas fabulosas, barmans incompetentes

Vistas fabulosas, barmans incompetentes

!Esto es vida! (a pesar de la “foto-postureo” que parece todo perfecto, el cóctel estaba asqueroso).

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Poco a poco la noche cae, al mismo tiempo que la ciudad se ilumina. Añadiendo vistosidad al espectacular Skyline del Minato 21. El día no ha podido ser más perfecto. Solo espero que las próximas excursiones a las afueras de Tokio, sean igual de espectaculares.

Lo mejor del día:

  • Kamakura. Si tuviera que elegir uno de sus templos, sin lugar a dudas elegiría Hase-Dera, pero todos valen muchísimo la pena de ver.  El gran buda de Kamakura, sus tranquilas playas y sus templos, hacen que sea una de las mejores excursiones de un día desde Tokio.
  • El trayecto entre en tren entre la estación de Hase y la isla Enoshima.
  • Enoshima, es una isla bonita, pequeña y rápida de ver, por lo que es el destino ideal para hacer tiempo antes de volver a Tokio o Yokohama.
  • Yokohama, su barrio chico y las espectaculares vistas de la bahía desde lo alto de Landmark Tower. En días claros dicen que es el mejor sitio para ver el Fuji.

Lo peor del día:

  • Shirasudon, el plato típico de la isla de Enoshima. El bocado más soso que he probado en mi estancia en Japón.
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