Día 5: Tsukiji, Ginza, Chiyoda y Bunkyo

Principio empírico de la Ley de Murphy;  Si algo puede salir mal, saldrá mal. Pues esta ley hoy me ha abofeteado en todo su esplendor. Algunos dirán que es la simple y siempre presente maldita mala suerte, pero yo creo que no, yo pienso que este tal Murphy hoy a tenido algo que ver.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano me levanto a las 3 y media de la mañana, y lo primero que hago como cada día, es mirar la previsión del tiempo. Desde que estoy en Tokio lleva 4 días lloviendo, y ya estoy un poco hasta las narices que el tiempo no me de tregua. Pues zasca, la previsión del tiempo indica que un tifón acaba de entrar en Japón, y pasará por Tokyo a partir de las 9 de la mañana. Empiezo bien el día… Aún así soy optimista, otros días ponía que caería la de san quintín y apenas pillé una llovizna suave (Si supiera la que me caería más tarde no habría sido tan optimista).

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El planing de hoy

La razón por la que estoy en pie tan pronto es porqué tengo que visitar la subasta del atún en la lonja de pescado de Tsukiji, la cuál hacen diariamente entre las 4 – 6 y media de la mañana. Como el metro hasta las 5 no empieza a funcionar, e ir caminando no es una opción (pues afuera es imposible salir con la que está cayendo), mi decisión es llamar a un taxi. El recorrido es corto y no será muy caro.

Que ingenuo he sido.

El taxi tarda apenas 5 minutos en presentarse a la entrada de mi hotel. Lo curioso de los taxis es que no tienes que tocar la puerta, el conductor la abre con un botón, y al subirme vuelve a cerrarse sola. El trayecto apenas dura 10 minutos hasta el mercado del pescado, y lo mejor de todo es que llego justo cuando la tormenta desaparece. Si al final tendré suerte !!

Pero el taxímetro marca 2.200 yenes, redios…

Restaurantes de sushi a las afueras del mercado

Restaurantes de sushi a las afueras del mercado

En las afueras del mercado a estas horas hay muchísima actividad. Cientos de personas y carros a motor corren de un lado a otro con sus mercancías a toda velocidad. Los restaurantes de sushi acaban de abrir y aún no hay nadie haciendo cola. Pero esperaré a salir de la subasta para pegarme un buen almuerzo a base de nigiris.

Carretillas a motor

Carretillas a motor, me colé en una igual a estas 😀

Así que preparo la cámara, cojo carrerilla y me lanzó de cabeza al interior del mercado!! Mi impulso dura la escalofriante cifra de 5 segundos, que es lo que tarda en salirme un guardia de seguridad, cartelito en mano donde indica en diferentes idiomas un “La entrada al turista es a partir de las 9 de la mañana”. ¿¡ Como !? Vamos no me jodas, solo me faltaba esto…

Por lo que se ve debido al gran incremento de turistas en los últimos años han tenido que restringir el acceso para poder trabajar mejor. Según la web del mercado tan solo hacen dos visitas organizadas a la subasta del atún.

El guardia no entiende ni papa de inglés, menos aún de castellano, y por mucho que le enseñe el reloj donde pone claramente que son las 4 y media de la mañana, es inmune a mi cara de pena y no da el brazo a torcer. En la parte trasera del cartelito pone que se tiene que pedir reserva anticipada para poder acceder a la subasta del atún, vaya cagada. ¿Qué hago ahora hasta las 9? A la hora que dejan entrar al turista ya no queda ningún atún en todo el mercado, pues es lo primero que se vende para los restaurantes de sushi. No me voy a ir sin verlo, y tengo una idea !!

Mi plan consiste en dar un rodeo, ver donde hay guardias y cuando estén despistados… Zas! Por hay me meto! Así que cámara en mano me pongo a rodear todo el mercado, pero en todas las entradas hay demasiada vigilancia :/ De pronto, la oportunidad de oro surge mientras estoy escondido entre las mercancías, al estilo Jason Bourne, observo que un carro a motor acaba de aparcar a mi lado, está descargando y en breve va a volver al interior. No pierdo nada por intentarlo, así que me subo en la parte trasera justo en el momento que el conductor se sube a la parte delantera. El bicho este sale tan disparado que casi me caigo de espaldas, mantengo el equilibrio y rezo para que los guardias no me vean. Lo bueno de esto, es que los guardias no vigilan en absoluto los carros que pasan a toda pastilla, y paso por delante de sus narices sin que se den cuenta. En cuanto cruzo la línea de seguridad y veo que el carro disminuye la velocidad, salto del carro. Estoy dentro, yupi !!!

Estoy dentro !!!

Estoy dentro !!!

El mercado de Tsukiji es la mayor lonja de pescados y productos marinos del mundo, donde se estima que venden más de 400 tipos diferentes de especies y moviliza unas 2.000 toneladas diarias de producto.

Incluso venden mejillones del tamaño de raquetas !

Incluso venden mejillones del tamaño de raquetas !

Orientarse aquí adentro es un poco difícil, pues esta lleno de pasillos con cientos de tiendas a cada lado. Los japoneses van corriendo de un lado a otro mientras al mismo tiempo se cruzan decenas de carros a motor. Es un caos ordenado, porqué nadie se choca, excepto yo. Hay que ir con mil ojos, y aunque he tenido el máximo de cuidado de no molestar, un par o tres de gritos me he llevado pues es imposible estar por todo, que locura. A muchos les ha echo gracia ver a un tontaina por ahí con la cámara, pero a muchos otros no, y como era de esperar han ido a avisar a los guardias.

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El pescado se vende y mueve tan rápido que en ningún lugar del mercado hace mala olor

Aprovecharé la cuenta atrás que me queda para hacer el máximo de fotos posibles. Así que en cada esquina, tuerzo para un lado diferente para intentar despistar a mis perseguidores.

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La variedad de pescados es infinita, pero sin duda lo que más me impresiona del mercado son sus atunes. Jamás imaginé que serían tan enormes. La experiencia de ver a toda esta gente comprando, gritando y manejando estos gigantescos peces es impresionante. Sin duda el madrugón ha valido la pena.

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Al fondo, unos guardias con cara de muy pocos amigos vienen corriendo hacia mi, la persecución ha durado casi hora y media, lo suficiente para disfrutar del mercado y también lo suficiente para que estén muy cabreados. Sin ninguna ceremonia me levantan cada uno de un hombro  cual saco de patatas, y me llevan de malas maneras al exterior. Opto por hacerme el loco y cerrar la boca, suficiente enfadados están ya como para echar leña al fuego.

Una vez fuera, doy un rodeo en busca de algún lugar donde almorzar sushi. A diferencia de antes, ahora hay muchos turistas haciendo colas kilométricas… Al menos hay una hora de cola en cada restaurante, que burrada!!! Encima los precios son de escándalo, almorzar unas cuantas piezas de sushi por 3.500 yens?¿? Ya pueden decir que la calidad es excepcional, pero yo no pago eso sabiendo que hay sushi casi de la misma calidad a precios muchísimos más bajos.

Justo en el momento que decido que no voy a almorzar aquí, el tifón llega con toda su fuerza. En milésimas de segundo el panorama se convierte en un lodazal frenético, gente gritando y corriendo por todas partes donde hace unos segundos estaban haciendo cola. Sin pensármelo dos veces, corro a ponerme a cubierto en un pequeño combini (supermercado 24h.) a esperar que pase todo el follón. Aprovecho y ya que no puedo moverme del lugar, compro un par de bollos de arroz rellenos de salmón y un paraguas.

Tras una hora de interminable furia, parece que afloja un poco y vuelvo al ruedo, esta vez con mi paraguas nuevo!! Aún con él, la situación es difícil. Pues el agua no cae hacia bajo, viene de lado, y encima por culpa del viento cuesta mantenerlo recto. De lejos, veo a una pobre señora agarrada a una farola como si le fuera la vida en ello, a pesar de la situación de pánico de la pobre señora, se me escapa la risa. Pero la sonrisa se me borra rápido de la cara, pues el tifón sigue aquí para darme mi dosis de karma.

En una ráfaga de aire, mi paraguas sale disparado al quinto pinto. Yo, ya esparramado en el suelo, veo volar el paraguas a tal velocidad que al pobre japonés que enganche lo enparaguo de por vida. Me levanto y salgo por patas al combini de antes. No queda otra que esperar a que pase el tifón, es imposible salir con este tiempo. Tras esperar 15 minutos, y ver que la lluvia para, decido comprar otro paraguas… El segundo. Me despido del vendedor y ale, a ver si esta vez si puedo visitar el barrio de Ginza tranquilo!

Tras dar 5 pasos, otra ráfaga de aire desintegra mi segundo paraguas en cuestión de segundos. Vaya día…

Mi segundo paraguas TT

RIP a mi segundo paraguas.

Desde la puerta, veo al graciosillo del vendedor descojonandose de mi, mientras con un gesto me señala donde tiene los paraguas a la venta. Muy gracioso si ¬¬ Suerte que son baratos.

Está vez espero media hora para asegurarme del todo que el tifón ha pasado. Compro mi tercer paraguas en lo que llevo de día y salgo del supermercado, justo en el momento que por arte de magia, sale el Sol!!! Después de 5 días, y tras la tormenta del siglo, veo por fin el Sol!!!

Ginza es el barrio más chic de la ciudad y el principal competidor con Omotesando a la hora de conquistar los bolsillos más pudientes, pues es la zona comercial más cara del mundo. Más que tiendas son verdaderas demostraciones de poder y actualmente, se compara este barrio con la Quinta Avenida de Nueva York. Personalmente, no merece nada la pena. Para ver tiendas como Dior, Channel, etc… se pueden ver en cualquier ciudad del mundo. Lo único que destacaría de este barrio es el teatro Kabuzika, pero tampoco mata.

Teatro Kabuzika

Teatro Kabuzika

Siguiendo todo recto llego a las afueras del Palacio Real. Actualmente es la residencia oficial de la familia real japonesa, por eso gran parte de ello esta cerrado al público. El palacio esta situado en los terrenos del antiguo castillo. La única parte de la zona interior del Palacio Imperial abierta al público de forma libre es la de los jardines orientales (Abierto todos los días menos los lunes). La verdad, esperaba muchísimo más de este palacio, personalmente tampoco lo recomiendo si mi estancia en Tokio fuera de pocos días.

Muralla exterior

Muralla exterior

Emperador de la época catapún

Emperador de la época catapún

Jardines del palacio

Jardines del palacio

Palacio real

Palacio real

Justo al lado del parque del palacio está el parque Hibiya o “Hibiya Koen”, un pequeño parque japonés bastante bonito.

Parque Hibiya

Parque Hibiya

Que pena que con el buen día que hace, la última zona turística de Tokio que me quedaba por ver no me ha acabado de sorprender. Queda aún toda la tarde por delante, así que aprovecharé este buen tiempo y buscaré algún lugar que si me sorprenda.

Decido coger el metro en la estación central de Tokio hasta la estación Suidobashi en el barrio de Bunkyo, donde dicen que hay un parque de atracciones justo al lado del Tokyo Dome City, y al ser fin de semana seguro que está muy animado.

Estación central de Tokio

Estación central de Tokio

Tokyo Dome City es un enorme complejo de entretenimiento con entrada completamente gratuita. Dentro de él, podemos encontrar el estadio Tokyo Dome, donde juega el equipo de beisbol local, múltiples atracciones para mayores y niños, restaurantes, etc… Lo mejor sin duda es la noria por sus fabulosas vistas (quizás me ha gustado tanto por qué es la primera vez que he visto la ciudad sin nubes) y la montaña rusa, que para estar dentro de una ciudad, sorprende bastante lo fuertecilla que es.

Tokyo Dome City

Tokyo Dome City

Estadio Tokyo Dome

Estadio Tokyo Dome

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Figura promocional de Ataque a los titanes

Figura promocional de Ataque a los titanes

Cuando me canso de subirme a las atracciones, beber cervezas y ver a multitud de japoneses apostar en las casas de deporte. Decido visitar el parque Koishikawa Korakuen, considerado uno de los parques más desconocidos al turista, pero de los más bonitos sin duda. Su entrada es de 300 Yenes, pero vale muchísimo la pena. Es uno de los dos jardines del periodo Edo que aun se conservan en Tokio.

Parque

Parque Koishikawa Korakuen

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La mujer de la entrada os ofrecerá anti-mosquitos, yo me he echado, y aún así me han destrozado las piernas, quedáis avisados.

Por hoy, lo que son las visitas ya se han acabado. Esta noche toca salir a cenar al Kaiten sushi donde voy casi cada día en la calle Ameyoko y después de Karaoke por Shibuya, por desgracia no llevaré cámara.

Lo mejor del día:

  • La lonja de pescado de Tsukiji, no sólo por ver el ritmo trepidante en el mercado de pescado más grande del mundo, si no también para hacerse una idea del tamaño monstruoso que pueden llegar a medir los atunes.
  • El vendedor de paraguas, un cachando el tío.
  • Tokyo Dome City, para ser un parque de atracciones con entrada gratuita está bastante bien (las vistas desde la noria son una chulada). Y para los amantes del deporte, pueden ir a ver un partido de la liga de béisbol japonesa.
  • El parque Koishikawa Korakuen, el mejor parque que he visitado en Tokyo.

Lo peor del día:

  • Que el acceso a la lonja de pescado de Tsukiji esté restringida a un número determinado de personas. Hay poca información al respecto.
  • El tifón, me ha dado una buena paliza.
  • El barrio de Ginza. A no ser que te encante la moda (de lujo) y poseas un bolsillo consistente, no merece la pena visitarlo.
  • El Palacio Real no impresiona si se compara con otros castillos o palacios en Japón.
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Categorías: Japón | Etiquetas: , , | 2 comentarios

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2 pensamientos en “Día 5: Tsukiji, Ginza, Chiyoda y Bunkyo

  1. ¡Te pasó de todo! Mañana será otro día sin tantos inconvenientes 😀 ¡Positivismo en Japón!

    Le gusta a 1 persona

    • El día siguiente fue increíble !! Aparte que ya me hizo un día espléndido, hacer una excursión a las afueras de Tokyo es de lo mejor que hay, en breve lo subiré al blog.

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